Cuando se trata de un cambio de vida, ¿quién no tiene una lista de deseos? Comer sano, hacer ejercicio, ahorrar dinero, ser más productivo, dormir mejor, viajar y disfrutar de la familia y los amigos.
La lista solo es más larga que el tiempo que lleva implementar eficazmente cualquier cambio. Pero ¿por qué es tan difícil el cambio?
Para BJ Fogg, creador del Behavior Design Lab de la Universidad de Stanford y autor del libro Micro Habits – Small Changes that Change Everything (Ed. Harper Collins), “el cambio es fácil, una vez que comienza y crece por sí solo”.
Fogg ha pasado 20 años investigando el comportamiento humano y afirma que los microhábitos son la clave para cerrar la brecha entre lo que quieres y lo que haces.
En lugar de esperar a que empiece el año nuevo para intentar practicar una combinación de nuevos hábitos a la vez (y luego abandonarlos por completo), el autor sugiere descomponer las aspiraciones en microcomportamientos. La idea es comprender cómo rediseñar tu vida transformando los microhábitos en comportamientos duraderos.
Cuando pensamos en comer mejor y hacer ejercicio, imaginamos que lo correcto es practicar todos los días, pero pronto recordamos que no hay tiempo para eso.
“Con el método de microhábitos, te concentras en pequeñas acciones que puedes realizar en menos de 30 segundos. Consolidarás nuevos hábitos y estos crecerán de forma natural”, afirma el autor.
En el libro, Fogg no prescribe hábitos específicos, pero sí hace una excepción al sugerir un microhábito que ejemplifica el sistema: al levantarte por la mañana, di la frase: “Hoy va a ser un gran día” y celébralo con una sonrisa.
Lo que el autor llama el “hábito de Maui” es un consejo que se encuentra en el libro bíblico de Isaías 14:24: “Como lo he pensado, así sucederá, y como lo he determinado, así se hará”.
La anatomía del sistema Fogg consiste en implementar un nuevo microhábito inmediatamente después de una acción rutinaria hasta que se convierte en algo natural. Es como si estuviéramos “hackeando” un cerebro al que no le gusta el cambio y que quizás ni siquiera cree en él.
El científico afirma que “lo micro es transformador”, en concordancia con lo que dice otro pasaje bíblico: “no despreciéis los pequeños comienzos” (Zacarías 4:10).
Hacer un poco cada día en nuestras vidas imperfectas traerá resultados que probablemente nunca se obtendrán si esperamos condiciones favorables. ¡Simplemente empieza!









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